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Vicente Rojo Lluch
Fuente la Higuera,
1894 - Madrid, 15/06/1966
Hijo póstumo de un militar, combatiente en las guerras carlistas y
las campañas de Cuba, de donde volvió enfermo muriendo poco
después de su regreso. Esta muerte sumiría a la familia en una
situación trágica, por lo que el joven Vicente hubo de ingresar en
el internado para huérfanos militares de Toledo, donde proseguiría
con sus estudios y donde hubo de reponerse de una larga enfermedad
que le haría perder tres años de estudios, y le dejaría una
ceguera en el ojo izquierdo, al poco de ingresar en el colegio,
fallecerá su madre, por lo que dependió de los pequeños envíos de
dinero que le realizaban sus hermanos para sobrevivir.
En 1911 consigue el ingreso en la Academia de Infantería de
Toledo, donde destacaría como un alumno aplicado tal como lo
recordó su coronel José Villalba Riquelme, saldrá de la misma con
el grado de subteniente en 1914 tras haber obtenido el número 4 en
una promoción de 390 cadetes. Tras su graduación, es destinado a
Barcelona, de donde pasó al Grupo de Regulares de Ceuta (de donde
dejara bastantes críticas hacia la política de las unidades y
mandos calificados en la época como africanistas) en donde se hará
cargo de las Academia de formación de Cabos, en junio de 1919
seria destinado de nuevo a Barcelona y posteriormente a Vic.
El 13 de marzo de 1920, contrae matrimonio en Madrid con teresa
Fernández, hija de un militar conservador, a la que había conocido
cuando estuvo destiando en Ceuta.
En 1922, asciende a capitán, y vuelve a la Academia de Infantería,
para ocupar diversos puestos docentes y de administración. Fue
nombrado como uno de los redactores de los planes de estudio de
las asignaturas de Táctica, Armamento y Tiro para la nueva etapa
de la Academia de Zaragoza. En 1928 pone en practica su vocación
pedagógica al colaborar en la fundación y dirección (junto con el
también capitán Emilio Alamán) de la Colección Bibliográfica
Militar, esta colección versaba sobre temas militares (tácticos,
armamento, fortificación etc.), en ella participaban militares
tanto nacionales como extranjeros y trataba de informar de las
novedades operacionales ocurridas en otros países, alcanzó una
amplia difusión en España y en el extranjero. Tras diez años de
enseñanza en la Academia Toledana, en 1932 decide presentarse a
las pruebas de ingreso para cursar estudios de Estado Mayor en la
Escuela Superior de Guerra, influirán en esta decisión sus ansias
de conocimiento, y un incidente en el que se ve envuelto en la
academia. El incidente se produce al reprochar al director de la
misma el no haber concedido permiso para ausentarse a un alumno
cuya madre se encontraba enferma, pero si se lo concedieron a un
conocido del coronel director para pasar un fin de semana de
diversión en Madrid.
El 25 de febrero de 1936 y estando cercano a terminar sus
estudios, asciende a comandante por antigüedad, en abril de 1936
consigue el anhelado diploma de Estado Mayor, y es destinado como
Jefe de Estado Mayor a la 16ª Brigada de Infantería en León, al
poco tiempo en junio de 1936, es destinado a Madrid al Estado
Mayor Central como ayudante del General Avilés, puesto que ocupaba
al estallar la guerra civil, en julio de 1936, manteniéndose leal
al gobierno de la República, y siendo uno de los militares
profesionales que participó en la reorganización de las fuerzas
republicanas.
Sus primeras actuaciones se producen sin pena ni gloria entre las
fuerzas destacadas en la sierra Madrileña, posteriormente es
requerido para una misión delicada: entregar un documento con las
condiciones de rendición del Alcázar. Dentro de éste se encuentra
con varios compañeros y amigos entre ellos Emilio Alamán que le
incitan a quedarse con ellos, a lo que Rojo se opone. Tras
fracasar su misión regresa a Madrid donde acoge en su casa a las
esposas e hijos de varios de sus compañeros.
Asciende a teniente coronel en octubre de 1936 siendo designado
Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa, mandadas por el
general Miaja, jefe de la Junta de Defensa de Madrid, organismo
creado para la defensa y gobierno de la ciudad de Madrid tras el
precipitado abandono de la capital por parte del gobierno y todo
el aparato ministerial. Fue el responsable de la elaboración del
plan de defensa de Madrid, la cual contra todo pronóstico no fue
ocupada por las tropas franquistas, la citada defensa de la
Capital le sacó del anonimato, y su reputación como organizador no
hizo sino aumentar. Nombrado Jefe del Estado Mayor del Ejército
del Centro, fue el principal planificador de las principales
operaciones desarrolladas por el citado Ejército, en el Jarama,
Guadalajara, Brunete y Belchite.
Con un cada vez más acrecentado prestigio, es nombrado coronel en
marzo de 1937 y, tras la formación del gobierno Negrín, es
nombrado Jefe del Estado Mayor Central de las Fuerzas Armadas y
jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra. En este puesto, se
dedica a dirigir la consolidación del Ejército Popular de la
Republica, y a la creación del denominado Ejército de Maniobra,
que debía servir de avanzadilla ofensiva del Ejército Republicano.
Durante el año 1937 proyecta las distintas ofensivas Republicanas
de Huesca, Brunete, Belchite, Zaragoza y la primera parte de la
batalla de Teruel, que terminó con la conquista de dicha ciudad,
siendo la única en la que Rojo tomo el mando directo de las
unidades, valiéndole la concesión de la Placa Laureada de Madrid,
máxima condecoración del Ejército Republicano, y equivalente a la
Laureada de San Fernando
Ascendido a general en octubre de 1937 siendo uno de los militares
más prestigiosos de la República. Su operación más ambiciosa fue
la que llevó a cabo a lo largo de 1938 la ofensiva del Ebro, que
daría lugar a la batalla del Ebro una de las mas largas y
sangrientas de la contienda, desarrollada desde el 25 de julio al
16 de noviembre de 1938, ultima baza de la República donde
gastaría su potencial militar para tratar de forzar una salida
negociada al conflicto
En febrero de 1939, y tras la caída de Cataluña pasó a Francia
donde, después de una breve estancia, el Servicio de Emigración de
los Republicanos Españoles (SERE) le abonó el pasaje para
trasladarse a Buenos Aires (Argentina). Poco después recibe una
oferta del gobierno de Bolivia, se le ofrece la posibilidad de
organizar y dirigir la cátedra de Historia Militar y Arte de la
Guerra en su Escuela de Estado Mayor, desarrolló ésta tarea entre
1943 y 1945, siéndole reconocido su empleo de general del Ejército
español y condecorado con el máximo galardón de las fuerzas
armadas bolivianas.
Consigue regresar a España en febrero de 1957, gracias entre otras
cosas a las gestiones de un jesuita que conoció en Bolivia y
avalado también por el obispo de Cochabamba, antiguo capellán
castrense a las órdenes de Rojo, así como a sus incansables
gestiones ante órganos ministeriales franquistas. En un principio
no fue molestado por las autoridades franquistas, pero el 16 de
julio de 1957 fue requerido por el Juzgado Especial para los
Delitos de Espionaje y Comunismo con la excusa de una evaluación
de rutina, una vez en el juzgado se le comunica que será procesado
por el delito de rebelión militar, aunque finalmente lo seria por
"Rebelión Militar” en calidad de ex-comandante del Ejército, algo
cuando menos paradójico por el hecho de no haberse rebelado contra
el gobierno legítimo de la República curiosamente quien firma la
orden para la celebración del juicio es el General Manuel
Carrasco, a quien Rojo había protegido durante la guerra. Según
parece su vuelta no gustó a determinados sectores militares, entre
ellos al propio Franco que según ciertos testimonios que dicen
haber visto personalmente el expediente, Franco escribiría de su
puño y letra en el mismo "negar el pan y la sal", fue defendido
por el Teniente del Regimiento de Carros de Combate (situado en el
Campamento militar, Madrid) D. Juan Besteiro, quien confesaría al
acusado tras estudiar su caso que no entendía el porque del
proceso, su juicio fue celebrado el 5 de diciembre de 1957 y Rojo
sería condenado a cadena perpetua (una pena superior a la pedida
por el fiscal) por “Auxilio a la Rebelión”, en 1958 recibiría el
indulto para su cadena perpetua, pero no para las penas accesorias
de interdicción civil e inhabilitación absoluta, como declara el
mismo Rojo” me han convertido en un muerto en vida”.
Fue autor de varios libros,¡Alerta los pueblos! (1939), ¡España
heroica! (1961) y Así fue la defensa de Madrid (1967), donde se
recogen sus experiencias militares en la guerra civil, así como
diversos artículos en la prensa argentina sobre la Guerra Civil y
la Segunda Guerra Mundial.
Falleció en Madrid el 15 de junio de 1966. La noticia de su muerte
apenas fue comentada por las distintas agencias de prensa, los
diarios ABC y Ya recordaron su grado de general en el ejercito
republicano, el único en destacar el prestigio de que gozaba entre
los militares de ambos bandos por su capacidad profesional, fue el
diario El Alcázar, órgano de los ex-combatientes franquistas.
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