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Carta de Miguel de Unamuno al diario ABC de Sevilla |
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Autor/a: |
Miguel de Unamuno |
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Lugar: |
Salamanca |
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Fecha: |
11/12/1936 |
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Asunto: |
Pocos días antes de su
muerte, Miguel de Unamuno escribe esta carta al director del
diario ABC de Sevilla,
Juan
Carretero Luca de Tena, en
respuesta a una información publicada en la edición del día
anterior. La indignación del antiguo rector es evidente así
como su reafirmación en las ideas expresadas durante el
incidente del paraninfo de la universidad el 12 de octubre
de ese mismo año. |
Aunque conozco de antaño, señor mío, su característica mala fe,
esta vez quiero decírselo. En el número de ese ABC sevillano de
ayer, día 10, leo un suelto que dice: "Carta de Miguel de Unamuno
a todos los centros docentes extranjeros." Pues bien, eso es
mentira y usted lo sabe. Primero, hace tiempo que no soy rector de
la Universidad de Salamanca desde que esta gente me sustituyó.
Esta carta, acordada en el claustro, no es mía sino de la
universidad. No la redacté yo. Luego la puso en latín macarrónico
un cura cerril.
Y
ahora debo decirle que por muchas que hayan sido las atrocidades
de los mandos rojos, los hunos, son mayores las de los blancos,
los hotros. Asesinatos sin justificación. A dos catedráticos, a
uno en Valladolid y a otro en Granada por si eran. masones. Y a
García Lorca.
Da
asco ser ahora español desterrado en España.
Y
todo esto lo dirige esa mala bestia ponzoñosa y rencorosa que es
el general Mola.
Yo
dije que lo que había que salvar en España era la civilización
occidental cristiana, pero los métodos no son civilizados sino
militarizados, no occidentales sino africanos, ni cristianos, sino
católicos a la española tradicionalista, es decir anticristianos.
Esto procede de una enfermedad mental colectiva, de una verdadera
parálisis general progresiva espiritual, no sin base de la otra,
de la corporal. Sobre todo ahí, en esa corrompida Andalucía -de
una parte y de otra- este estallido de repugnantes pasiones, resentimientos,
envidias. Odio a la inteligencia, se manifiesta en invertidos,
sifilíticos, y eunucos masturbadores.
No
es este el Movimiento al que yo, cándido de mí, me adherí creyendo
que el pobre general Franco era otra cosa de lo que es. Se engañó
y nos engañó. [...]
Entre los hunos -los rojos- y los hotros -blancos (color del pus)-
están desangrando, ensangrentando, arruinando, envenenando y -lo
que para mí es peor- entonteciendo a España. En la España que
proclama como caudillo a Franco -personalmente un buen hombre
víctima y juguete de la jauría de hienas- cabrá todo menos
franqueza. Ni amor a la verdad. Pero ustedes, los de ABC, podrán
seguir envenenando con mentiras, insidias, calumnias.
Les
escribo esta carta desde mi casa donde estoy hace días encarcelado
disfrazadamente. Me retienen en rehén no sé de qué ni para qué.
Pero si me han de asesinar, como a los otros, será aquí, en mi
casa.
Y
no quiero seguir. Aun me queda por decir.
MIGUEL DE UNAMUNO
Salamanca, 11-XII-36
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