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¡El
pueblo español prefiere morir de pie a vivir de rodillas! |
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| Autor/a: |
Dolores Ibárruri |
| Lugar: |
París |
| Fecha: |
08/09/1936 |
¡Trabajadores de París!
¡Demócratas franceses!
Desde la España que lucha por su libertad y por la libertad de
todos los pueblos, frente a la pérfida agresión de la reacción
española y del fascismo internacional, venimos aquí, al París de
la Comuna y de la Gran Revolución, a deciros en qué condiciones
luchan nuestros combatientes, lucha y muere nuestro pueblo.
Venimos aquí en demanda de solidaridad para con la República
Española, seguros de que nos ayudaréis; confiados en que vosotros,
que tantas páginas de gloriosas luchas tenéis en vuestra historia,
sabréis comprendernos, sabréis ayudarnos.
La sublevación del ejército ha dejado al gobierno republicano sin
los más elementales medios de defensa. Pero al levantarnos a
cerrar el paso al devastador torrente fascista, que arrasa
nuestras villas, que destruye nuestras ciudades, no nos detuvimos
a contar cuántos eran nuestros enemigos, ni pensamos tampoco en el
desvalimiento en que la sublevación militar dejaba a la República,
al privar a ésta de las armas fundamentales necesarias para su
defensa.
Pensamos solamente, impulsados por un movimiento nacional,
espontáneo, de dignidad, que ceder sin resistencia a la agresión
sería innoble cobardía, que ni el pueblo ni la Historia podrían
jamás perdonarnos.
Y sin ninguna vacilación, unidos en el mismo sentimiento y con la
misma decisión de cerrar el paso al fascismo y defender la
República y la democracia, comunistas, socialistas, republicanos,
anarcosindicalistas y nacionalistas vascos, nos lanzamos a la
lucha dispuestos a toda clase de sacrificios, porque no
ignorábamos lo que el fascismo representa y de lo que es capaz la
reacción española. La represión de Asturias es un ejemplo próximo
y elocuente. Y no podíamos, sin abdicar de nuestra dignidad humana
y española, ni someternos al degradante yugo fascista, ni poner
mansamente la cabeza bajo el hacha del verdugo. Consciente de lo
que nuestra lucha significa, el pueblo español prefiere morir de
pie a vivir de rodillas.
Al lado de los rebeldes, apoyándolos en su agresión contra la
República y contra el pueblo, participan fuerzas fascistas
extranjeras, cuyos aviones bombardean las abiertas ciudades
españolas.
Y mujeres y niños, víctimas inocentes del odio salvaje de la
reacción española, caen para siempre, abatidos por la metralla
enemiga, y pagan con su sangre y con su vida el delito de vivir en
la España republicana, en la España que no acepta ser convertida
en una cárcel fascista, en una base de agresión de la reacción
internacional.
Hemos venido a Francia en representación del gobierno republicano
y de los combatientes que en todos los frentes proclaman su
voluntad de lucha, en defensa de la libertad de España, en defensa
de la libertad de todos los pueblos, cuya suerte se decide en
nuestra patria. Hemos venido a deciros a vosotros, heroicos
descendientes de los combatientes de la Comuna, de los vencedores
de la Bastilla, a deciros la profunda inquietud que ha producido
en nuestro pueblo, en nuestros combatientes, en nuestro gobierno,
la negativa del gobierno francés a vender armas al gobierno
español, violando los acuerdos establecidos entre ambos y por los
cuales el gobierno francés se comprometía a vender al español las
armas que necesitaba para su defensa.
Se han cerrado las fronteras con España. Con ello se priva a los
combatientes españoles de la posibilidad de resistir. Con ello se
coloca al pueblo español ante el terrible dilema de entregarse
cobardemente a los agresores o de aceptar sin posibilidad de
resistencia, el exterminio por las bandas fascistas y
reaccionarias de lo más joven, de lo más progresivo, de lo más
combativo de nuestro pueblo. Y nosotros nos negamos a aceptar esta
disyuntiva, que entrañaría el horror de la victoria del fascismo
en España. Que entrañaría para el pueblo francés la amenaza de
agresión de guerra del otro lado de los Pirineos.
¡Camaradas y amigos franceses! ¡Hombres y mujeres de la Francia de
la Gran Revolución, de los Derechos del Hombre y de la Comuna!
¡Ayudadnos! ¡Ayudad a nuestro pueblo a defenderse! Exigid de
vuestro gobierno que no nos coloque un dogal al cuello del pueblo
español, que lucha por su libertad y por la vuestra.
¡Madres y mujeres de Francia! ¡No os pedimos que sacrifiquéis a
vuestros hijos ni a vuestros hombres! Os pedimos solamente que nos
ayudéis a hacer cambiar la decisión del gobierno francés que nos
ata los pies y las manos frente a la agresión fascista.
Sobra a nuestro pueblo heroísmo, pero el heroísmo no basta. A las
armas de los rebeldes hay que poder oponer fusiles, aviones,
cañones. Defendemos la causa de la libertad y de la paz.
Necesitamos aviones y cañones para nuestra lucha, para defender
nuestra vida, nuestra libertad, para impedir que los sublevados
ataquen nuestras ciudades abiertas, asesinen a nuestras mujeres y
a nuestros niños. ¡Necesitamos armas para defender la libertad y
la paz!
Y no olvidéis, y que nadie olvide, que si hoy nos toca a nosotros
resistir a la agresión fascista, la lucha no termina en España.
Hoy somos nosotros; pero si se deja que el pueblo español sea
aplastado, seréis vosotros, será toda Europa la que se verá
obligada a hacer frente a la agresión y a la guerra.
Ayudadnos a impedir la derrota de la democracia, porque la
consecuencia de esta derrota sería una nueva guerra mundial, que
todos estamos interesados en impedir y cuyos primeros combates se
libran ya en nuestro país.
¡Por nuestros hijos y por los vuestros! ¡Por la paz y contra la
guerra, exigid que se abran las fronteras! ¡Exigid que el gobierno
francés cumpla sus compromisos con el gobierno republicano
español! ¡Ayudadnos a tener las armas que necesitamos para
defendernos! ¡El fascismo no pasará, no pasará, no pasará!
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