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El vuelo del Dragon Rapide |
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El 6 de julio de 1936, Juan Ignacio
Luca de Tena, Director de ABC, llama desde Biarritz a Luís Bolín
Bidwell, corresponsal de su diario en Londres
y le hace el siguiente encargo:
"Necesito que contrates en Inglaterra un hidroavión capaz
de volar directamente desde las Canarias a Marruecos, si es posible
a Ceuta. Un español llamado Mayorga te facilitará el dinero preciso;
trabaja en la City, en la banca Kleinwort. El aparato tiene que
estar en Casablanca el sábado próximo, 11 de julio".
Los preparativos
Con este objetivo, Bolín se reúne en Simpson’s, tradicional
restaurante del Strand londinense, especializado
en rosbif y solomillo, con Juan de la Cierva, inventor del autogiro,
y Douglas Jerrold, editor de la revista English Review,
de ideología ultraderechista, conocido por su simpatía hacia Adolf
Hitler, y miembro de The Link, una agrupación filonazi.
Ambos son muy buenos amigos de Bolín.

Ni De la Cierva ni Bolín saben cual es el objetivo de la misión
pero no les cuesta imaginar que se trata de trasladar al general
Franco, nombrado por Azaña capitán general de las Canarias para
alejarlo de la península. Su participación es crucial debido a que
las tropas situadas en el Marruecos español, que le idolatran, son
las únicas realmente operativas del ejército y de las pocas con
experiencia en combate. Sin la colaboración de estas fuerzas, una
sublevación en la península podría llegar a ser controlada, aunque
no sin dificultades.
Bolín y De la Cierva se pone manos a la obra pero no encuentran
ningún hidro de esas características. Tendrán que
contentarse con un de Havilland DH-89A Dragon Rapide, un avión de
siete plazas que la Olley Air Service opera desde el aeropuerto de
Croydon [1]. Jerrold se lo ha sugerido a Bolín y De la Cierva, experto
en aeronáutica, lo ha considerado como una excelente opción.
Hay que alterar el plan inicial. Ceuta no tiene aeropuerto, por lo
que se hace necesario buscar otro lugar para el aterrizaje final y
crear un plan de vuelo que no contemple ninguna escala en la
España peninsular. Para enmascarar las intenciones reales del
viaje, De la Cierva ha propuesto simular que se trata de un viaje
de placer a Tenerife realizado por dos maduros ciudadanos británicos
acompañados por dos rubias mucho más jóvenes que ellos. La
intención es que las dos chicas desvíen la atención de las
autoridades sobre el resto de pasajeros.

Jerrold se pone en contacto que un amigo suyo, Hugh Pollard,
comandante retirado de ideología filonazi, y le propone volar “a
África con dos chicas” (Sic). Las chicas acabarán siendo Diana,
hija del propio Pollard, y Dorothy Watson, una amiga de Diana con
llamativas costumbres como guardar el tabaco y el encendedor en el
elástico de sus bragas; y los dos maduros británicos serán Bolín y Pollard.
En sus escritos posteriores a la Guerra Civil, Bolín siempre ha presentado
a Pollard como una persona superficial que no hablaba español,
aficionado a las armas y a la pesca. No obstante, los archivos
desclasificados del MI6, servicio de inteligencia británico,
indican lo contrario y muestran a Pollard como agente de dicho
servicio, que hablaba español perfectamente y que había
participado, bajo la tapadera de periodista, en misiones en
Irlanda, Méjico y Marruecos. Bolín debía saber todo esto para
confiar en él una misión tan importante y, naturalmente, los
servicios secretos británicos debían estar al corriente de la
operación. La tripulación se completa con un capitán, Cecil W. H.
Bebb; un mecánico, George Bryers, y un radiotelegrafista.
El 9 de julio Bolín recoge en el Kleinwort’s Bank un sobre con dos
mil libras esterlinas, toda una fortuna proporcionada por Juan
March, enemigo acérrimo de la República desde que sus negocios,
limpios y no tan limpios, están siendo perseguidos por las
autoridades. Además, ha garantizado a Franco la estabilidad
económica de su familia en caso de que el golpe fracasase.
Con el dinero Bolín hace frente al alquiler del aparato y el
seguro. Por su parte, el Duque de Alba y De la Cierva se
comprometen a aportar el valor integro del avión en caso de
accidente o pérdida.
[1] Dragon Rapide G-ACYR fue
incorporado a la Royal Air Force durante la Segunda Guerra
Mundial, donde prestó servicio como enlace durante toda la
contienda. En 1953 fue retirado del servicio y adquirido por un
acaudalado hombre de negocios apellidado
Griffith, que lo donó
a Franco. En la actualidad puede contemplarse en el Museo del Aire
de Cuatro Vientos.
El vuelo a Casablanca
El día 11, a las siete de la mañana, el G-ACYR despega del
aeropuerto de Croydon y comienza un viaje lleno de
incidentes, con un aterrizaje en un aeropuerto anegado por el
agua, en Burdeos. El Marqués del Mérito se incorpora a la
expedición con el objetivo de llegar a Casablanca y, desde allí, a
Tánger para alquilar una avioneta por si Franco debe trasladarse
desde allí hasta el Llano Amarillo, donde un avión de pequeño
tamaño puede tomar tierra. Para dejar sitio en el aparato, se
desembarca al mecánico de vuelo y se le encarga que vuele desde
Toulouse hasta Casablanca en un
vuelo regular de Air France, para reincorporarse al grupo.
Ese mismo día salen con destino a Portugal pero el mal tiempo y la
incompetencia del radiotelegrafista, que mantendrá durante gran
parte de viaje, frustran la iniciativa y les obliga a volver y
aterrizar en Biarritz a la espera de mejores condiciones. Bien
entrada la tarde parten con rumbo a Oporto con la ayuda de un mapa
Michelin, pero la falta de combustible les obliga a aterriza en un
aeródromo militar cercano a su destino. El día 12 acaban el vuelo
entre Oporto y Lisboa, donde Bolín y el Marqués del Mérito se
entrevistan con el General Sanjurjo. Éste va a encabezar el golpe
pero desde su exilio de Portugal no ha organizado nada, por lo que
no puede más que darles ánimos.
Por la tarde de ese día todo el grupo viaja hasta Casablanca,
donde se reúnen con el mecánico de vuelo y se hospedan el Hotel
Carlton. Pollard, que oficialmente ha alquilado los servicios del
avión, ordena a Bebb que lo prepare todo para partir hacia las
Canarias, a lo que éste responde que debe revisar los motores y
que no podrán partir antes del día 15.
Bolín se quedará en Casablanca por motivos de seguridad. Antes de
llegar a Gando deberá repostar en Cabo Juby, en Ifni, y podría
levantar sospechas de las autoridades. Aún así, la noticia del
vuelo ya ha llegado al Ministerio del Interior, desde donde se
ordena que sea inmovilizado a su llegada a Gando, el mejor
aeropuerto de Gran Canaria, el 15 por la tarde (en el diario de la
Olley Air Service figura el día 14; no el 15). El
radiotelegrafista también deja al grupo en Casablanca y regresa a
Inglaterra en barco.
El radiotelegrafista
La figura del radiotelegrafista ha sido en ocasiones discutida: No
consta su nombre en el diario de vuelo, no era imprescindible su
presencia pues el piloto podía hacer funcionar la radio desde su
asiento, mostró una tendencia al alcoholismo desde Burdeos, clara
incompetencia y, según Bolín, mientras sobrevolaban España intentó
ponerse en contacto con algún aeródromo próximo.
Todo ello ha llevado a pensar que se trataba de un agente de
Madrid. En ese caso sería lógica la decisión de prescindir de él
en Casablanca, donde le sorprenden borracho, en lugar de Biarritz
o Lisboa, desde donde podría haberse puesto en contacto
rápidamente con sus superiores. Además, es Pollard y no Bebb quien
decide dejarle en tierra (Pollard, oficialmente sólo es un
pasajero) y convence al cónsul británico para que
se haga cargo de los gastos de la repatriación. Ésta, extraña para
un ciudadano que no está en apuros, buscaría dejar al radio bajo
vigilancia del cónsul y su embarque en un mercante británico,
dificultaría seriamente su comunicación con el gobierno de Madrid.
En Canarias
Llegados a Las Palmas, los pasajeros ingleses se dirigen en barco
a Santa Cruz de Tenerife para dar la contraseña “Galicia saluda a
Franco”, escrita por Bolín en Casablanca, a un médico implicado en
la trama. Mientras, que Bebb y Bryers se quedan en
Gando. El 16 de julio son detenidos en la habitación de su hotel
he interrogados por hombres del general Orgaz sobre el objetivo de
su viaje. Siguiendo indicaciones de Bolín, les dicen que esperan a
un grupo de turistas ingleses para llevarlos de vuelta a
Inglaterra. Ese mismo día muere el general Balmes en un accidente
con su arma reglamentaria.
El 17 Franco embarca en el correo Viera y Clavijo con destino a
Las Palmas para, como le ha encomendado el Gobierno, investigue el
suceso y presida el funeral. Llega a las 8:00 h. y asiste a la
autopsia y velatorio. A las 12:00 h. preside, junto al Boig Roix,
gobernador civil, y el presidente del Cabildo, el entierro.
Durante esa tarde visita diversos acuartelamientos y regresa a su
alojamiento en el Hotel Madrid sobre las 19:00 h. En ese momento
la sublevación es más que un rumor y Boig Roix concentra fuerzas
de la Guardia Civil y de la Guardia de Asalto en el edificio del
Gobierno Civil. Boig telefonea a Casares Quiroga, presidente del
Gobierno exponiendo sus temores. Casares le contesta: “No pasará
nada. Vigílelo”.
Ese mismo día, Bebb es requerido nuevamente por el general Orgaz
en presencia de Pollard. Se les dice que el interrogatorio del día
anterior estaba destinado a confirmar su lealtad y que su pasajero
estaba ya en Las Palmas.
El 18 de julio a las tres de la madrugada, tras recibir noticias
del general Solans haciéndole saber que la sublevación ha
triunfado en Melilla, ordena la ocupación de la ciudad, puerto,
centros de comunicaciones y nombra nuevas autoridades. Se declara
el estado de guerra La UGT declara la huelga general y cientos de
trabajadores se concentran en la plaza de la Feria. A las 8:30 h.
un millar de obreros se dirigen al Gobierno Militar y son
rechazados por dos pelotones de Infantería. Franco exige al
gobernador civil la rendición incondicional. A las 10:20 se
confirma el control de los aeródromos por parte de los alzados.
Para evitar la posibilidad de un atentado en carretera se requisa
el remolcador España 2 para llevar a Franco hasta Gando. Antes de
embarcar, un grupo de Guardias de Asalto intentan disparar
frustradamente sobre él. Franco ha perdido un precioso tiempo
sofocando esta resistencia.
Antes, Franco ha embarcado a su mujer e hija camino de Lisboa
desde el Puerto de la Luz y los ciudadanos ingleses, han embarcado
también de vuelta a su país.
De Canarias a Marruecos
A las 14:33 h. el Dragon Rapide despega camino de Casablanca con
Franco vestido de paisano. Lleva un pasaporte falso, cedido por el
diplomático José Antonio de Sangróniz. Con él van otros dos
hombres también de paisano: su primo, el teniente coronel
Francisco Franco Salgado, es uno de ellos; el otro, un oficial de
Aviación.
En la primera escala, en Agadir, se encuentran con un grupo de
aviones militares que vuelan de Cabo Juby a la península por orden
del Gobierno. Franco ordena a Bebb que aparque en el otro extremo
de la Pista para evitar ser reconocido. Desde allí, Bebb envía
un mensaje cifrado a Bolín informándole de la presencia a bordo
de Franco, que no baja del avión.
Finalmente, a las 21 a las 21.15, el Dragon Rapide llega a
Casablanca y se reunen con Bolín. Franco quiere seguir el viaje
pero es disuadido por todos, por lo que pernoctan en Casablanca.
Bolín comparte habitación con él.
Durante ese día Bolín recibe una llamada del Marqués del Mérito
diciéndole que no pueden aterrizar en Tánger, como estaba previsto
porque un grupo armado aguarda la llegada de Franco. El destino va
a ser el aeródromo de Sania Ramel, Tetuán, controlado por el
teniente coronel Eduardo Sáenz de Buruaga. Hasta hace poco, el
aeródromo ha sido defendido por el comandante Ricardo de la Puente Bahamonde, fiel a la República y primo hermano de Franco.
Finalmente, el 19 de julio de 1936 a las siete de la mañana,
Franco, que nuevamente viste su uniforme de general con fajín rojo
y borlas doradas, llega a Tetuán. Tras ordenar a Bebb que dé una pasada
rasante sobre la pista para comprobar que todo está en orden,
reconoce a Sáenz de Buruaga (“el rubito”) y aterrizan.
Franco toma el mando del Ejército de África y la noticia llega a
todos los rincones de España. La Guerra Civil ha empezado.
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