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Toma del
aeródromo de Sania Ramel |
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El aeródromo de Sania Ramel fue
el primero que se construyó en el protectorado español de
Marruecos, iniciando su actividad militar en octubre de 1913 y
participando activamente en la represión de los rifeños alzados
durante la guerra de África.
Un vez iniciada la sublevación y, dada su proximidad con Tetuán,
propició que fuese elegido para el aterrizaje de Franco a bordo
del Dragon Rapide, habida cuenta que el aterrizaje en Tánger,
destino inicial, era peligroso, pues la autoridades republicanas
esperaban su llegada.

En principio no se planteaba
como un problema para los alzados pues se esperaba un seguimiento
unánime del alzamiento por parte de las tropas acuarteladas en
Marruecos. No obstante, algunos oficiales y autoridades civiles se
mantuvieron fieles a la República, como es el caso del comandante
de la base y jefe de las fuerzas aéreas acuarteladas en Sania
Ramel, Ricardo de la Puente Bahamonde, primo hermano de Franco.
No es arriesgado suponer que el general Franco, perfecto conocedor
de la ideología de su primo, sabía que éste no cedería con
facilidad a las presiones y sería necesario tomar el aeródromo por
la fuerza.
Al atardecer del 17 de julio, De la Puente estaba informado del
éxito de la sublevación en Melilla y la toma de su base de
hidroaviones de El Atalayón. En ella, el capitán Virgilio Leret y
el general Gómez Morato, máxima autoridad militar, habían sido
detenidos. Por su parte, Arturo Álvarez-Buylla Godino, aviador
militar, capitán de artillería, secretario general del Alto
Comisionado del protectorado y alto comisionado interino, aún
resistía en su sede de Tetuán.
De la Puente supone que esa misma noche será atacado el aeródromo,
por lo que toma medidas para retrasar, lo posible, la entrada de
los hombres de Yagüe, acuartelados en Dar Riffie. Con este
objetivo, detiene a varios oficiales comprometidos con la
sublevación y, con los veinticinco hombres leales que le quedan,
organiza la defensa.

Para ello, envía a uno de sus
capitanes con varias camionetas por la carretera de Ceuta para que
las haga volcar en un puente cercano, hace iluminar la carretera
con los faros del resto de vehículos disponibles e instala cuatro
ametralladoras en una torreta de aeródromo.
Ya entrada la noche, recibe una llamada desde el Alto Comisariado
indicándole que Álvarez-Buylla ha hablado con Casares Quiroga,
presidente del Gobierno, quien le ha prometido aviones de apoyo y
le ha ordenado resistir a toda ultranza. En este sentido, sobre
las 23:30, De la Puente ordena señalizar la pista con cubos llenos
de trapos y gasolina y ordena a un grupo de soldados que los
mantenga encendidos. Los aviones no llegarán nunca.
A las dos de la madrugada del 18 de julio vuelve a sonar el
teléfono. Se trata del teniente coronel Eduardo Sáenz de Buruaga,
jefe de la sublevación en Tetuán. Ordena a De la Puente a rendirse
incondicionalmente o se verá obligado a cercar el aeródromo y
tomarlo por la fuerza. De la Puente responde: “¡Tendrán que pasar
por encima de los que defendemos al gobierno legal en este
momento! ¿En qué concepto me ordena usted que me rinda? ¿Quién es
usted para darme tales ordenes?”.
A
las cuatro y media de la mañana el aeródromo se encuentra rodeado
por los regulares de Sáenz de Buruaga. El ataque será breve, poco
más de media hora en la que resultan heridos algunos defensores.
De la Puente comprende que los aviones prometidos por Casares
Quiroga no llegarán nunca y decide rendirse para evitar que sus
pocos efectivos sean masacrados. Antes, ordena inutilizar los
Breguet XIX, rompiendo sus depósitos de gasolina, radiadores y
trenes de aterrizaje.
A las cinco y cuarto de la madrugada enarbola bandera blanca y
entrega su arma al comandante Serrano Montaner. Los defensores,
incluido el comandante de la puente, son trasladados a la
fortaleza del monte Hacho de Ceuta.
A las siete de la mañana del 19 de julio aterriza el general
Franco a bordo del Dragon Rapide y es rápidamente informado
de los acontecimientos del día anterior y de la instrucción del
proceso sumarísimo que se está siguiendo contra su primo.
Efectivamente, desde el mismo día de la rendición, se están
realizando los trámites relativos al proceso del comandante de la
Puente y el 2 de agosto se celebra el consejo de guerra en el que
se le acusa de traición. En pocas horas, tras la lectura de
acusaciones y la ausencia de defensa, se le condena muerte.
El día 3 de agosto se envía la sentencia al General Franco para
que la ratifique o indulte al reo. El indulto podría ser percibido
como un gesto de debilidad por el resto de alzados pero firmar la
ejecución de su primo hermano tampoco es fácil. Por ello delega la
firma en su segundo, el general Orgaz.
El 4 de agosto, a las cinco de la tarde, el comandante de la
Puente es fusilado en el foso de la fortaleza del monte Hacho.
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