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Marina de Guerra Auxiliar
de Euzkadi |
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Al iniciarse el alzamiento, la
situación naval en el cantábrico era claramente favorable a los
nacionales. El éxito del alzamiento en Galicia les permitió
apoderarse del acorazado España, el destructor Velasco, el crucero
Almirante Cervera y los cruceros Canarias y Baleares, aún en
construcción pero muy avanzados. También se apoderaron de buques
diversos como cuatro minadores en una fase de temprana de
construcción.
La superioridad naval de los nacionales les permitió actuar con
impunidad hasta la llegada de la Flota republicana en octubre de
1936, formada por el destructor José Luís Diez y los submarinos
C-2 y C-5. No obstante, su limitada eficacia provocó la decisión
del Gobierno Vasco de constituir una fuerza naval propia que
garantizase las comunicaciones marítimas, la seguridad de la
costa, la pesca y eliminase las minas de los accesos a los puertos
vascos.
Así, el 15 de octubre de 1936, José Antonio de Agirre, presidente
del Gobierno Vasco y consejero de Defensa, nombró a Joaquín de
Egia y Untzueta como jefe de la Sección de Marina con la misión de
crear una fuerza naval auxiliar de la republicana: La Marina de
Guerra Auxiliar de Euzkadi.

Los buques
Con el fin de organizar la Marina de Guerra Auxiliar de Euzkadi,
Egia seleccionó a los buques más adecuados para cada una de las
misiones encomendadas. Para la protección del tráfico mercante y
de los pesqueros que faenaban en aguas territoriales se escogió a
4 bacaladeros de la empresa PYSBE de Pasajes, llegados a Bilbao en
la evacuación de Guipúzcoa.
El
30 de octubre de 1936 José Antonio Agirre firmó los decretos de
incautación de los buques Hispania, Euzkal-Erria, Mistral y Vendaval,
ocupándose la Armada Republicana de artillarlos. Se les instaló
al principio 1 cañón de 101’6 mm. a proa y 2 ametralladoras en
el puente (el Mistral llevaba también 1 de 76’2 mm. a popa). El
9 de diciembre fueron rebautizados Araba, Bizkaya, Gipuzkoa y
Nabarra y entre enero y febrero se les instaló a todos, menos
al Araba, un segundo cañón de 101’6 mm. a popa. El Araba, que
siempre tuvo sus calderas en muy mal estado, fue desarmado en
febrero de 1937 y entró en dique a continuación para sufrir una
profunda modificación que no se había completado cuando cayó Bilbao
en junio.
En diciembre fueron artilladas
también dos pequeñas unidades tipo pareja de arrastre, el Goizeko-Izarra
y el Iparreko-Izarra, colocándoles 1 cañoncito de 57 mm. a popa
y al Iparreko además 1 ametralladora. En enero entró en servicio
el bou Donostia, que anteriormente había sido el bou franquista
Virgen del Carmen, cuya tripulación se sublevó la noche del 5
al 6 de diciembre y metió el buque en Bilbao. Su armamento original
fue alterado, montaba a proa el cañón de 76’2 mm. que se retiró
del Gipuzkoa y a popa otro de 47 mm. que ya traía, así como 2
ametralladoras y 6 cargas de profundidad de fabricación alemana
que también portaba cuando entró en Bilbao. Avanzada la
primavera de 1937 se iniciaron las modificaciones necesarias para
armar dos buques más a los que se puso por nombre Gazteiz e Iruña,
pero la caída de Bilbao sorprendió al último en plena modificación
y a ambos sin material artillero. Sólo el Gazteiz llegaría a entrar
en servicio en junio, pero desarmado. La gente conocía popularmente
a estos barcos como "los bous".
Para el rastreo de minas se
seleccionaron unos cuantos pesqueros tipo pareja de arrastre que
recibieron el nombre de "dragaminas" o "barreminas". Inicialmente
su número fue reducido, no más de 6 se dedicaban a esta labor en
enero de 1937, pero las necesidades impuestas por los sucesivos
minados de Bilbao obligaron a incrementar su número hasta llegar a
24 en mayo de 1937. Al principio estas embarcaciones conservaron
sus nombres originales, pero en mayo les fueron suprimidos,
asignándoles los numerales D-1 a D-24. En general eran barcos de
entre 30 y 110 toneladas, que podían navegar a velocidades de 8 a
10 nudos y llevaban entre 8 y 12 tripulantes. Un total de 27
embarcaciones sirvieron como dragaminas con la Marina de Euzkadi
en uno u otro momento.
En labores auxiliares de apoyo a
los dragaminas y vigilancia nocturna se utilizaron 6 pesqueros de
bajura que la Marina Auxiliar clasificó como "lanchas motoras
auxiliares" o "laguntzailles". A comienzos de mayo sus nombres
fueron sustituidos por los numerales L-1 a L-6. Sus-dimensiones
eran más reducidas, de 12 a 35 toneladas, 8 a 10 nudos de
velocidad y de 4 a 10 tripulantes. Ni los dragaminas, ni las
lanchas iban armados.
Además de ellos, también
formaron parte de la Marina Auxiliar varios buques auxiliares,
canoas automóviles, yates y lanchas rápidas. Unos se utilizaron
para el servicio de practicaje o el enlace marítimo entre Bilbao y
Bayona y otros actuaron en colaboración con los dragaminas o en
diversas tareas portuarias.
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Buque |
Construc. |
Eslora |
Manga |
Calado |
Puntal |
Velocidad |
Dotación |
|
ARABA |
1927 |
65’40 |
10’53 |
5’75 |
5’85 |
10’5 |
40-42 |
|
BIZKAYA |
1927 |
65’40 |
10’53 |
5’79 |
5’85 |
10’5 |
38-56 |
|
GIPUZKOA |
1929 |
64’00 |
10’50 |
5’83 |
5’85 |
11 |
42-55 |
|
NABARRA |
1928 |
65’40 |
10’40 |
5’79 |
5’85 |
11 |
42-50 |
|
DONOSTIA |
1918 |
36’80 |
7’11 |
4’57 |
4’12 |
10 |
28-30 |
|
GAZTEIZ |
1914 |
42’00 |
7’20 |
4’57 |
3’90 |
10 |
30-40 |
|
IRUÑA |
1918 |
39’45 |
7’68 |
4’30 |
3’75 |
14 |
- |
|
GOIZEKO-IZARRA |
1933 |
25’31 |
5’78 |
2’94 |
3’02 |
10 |
17 |
|
IPARREKO-IZARRA |
1933 |
25’31 |
5’78 |
2’94 |
3’02 |
10 |
16-27 |
Subir
Las tripulaciones
En el momento de incautarse los barcos, sus tripulaciones eran una
combinación de miembros de la antigua tripulación y de militares
asignados por la república. Por ello, el gobierno de Euzkadi
publicó el 10 de noviembre de 1936 el Decreto de Creación del
voluntariado de Personal de Mar, con la finalidad de dotar de
tripulaciones a los futuros buques de la Marina Auxiliar.
El
Voluntariado del Mar era un cuerpo militar nutrido con voluntarios
civiles. En principio, la inscripción estaba abierta a todos aquéllos
que se hubieran dedicado a la navegación mercante o a las faenas
profesionales de la pesca de altura o de bajura durante un período
mínimo de seis meses. Se presentaron más de 3.000 voluntarios,
con edades que iban desde los 18 a los 60 años y de todas las
categorías profesionales.
Inicialmente los admitidos fueron alrededor de 350 hombres, pero
en junio de 1937, tras la movilización de las quintas de 1924
hasta 1938, su número llegó a ascender a cerca de 700, incluido el
personal que se destinó a varios buques y a las oficinas de las
Fuerzas Navales del Cantábrico.
Una vez incorporados quedaban sujetos a las leyes y fueros de la
Marina de Guerra y sometidos a la disciplina militar. Todo el
personal recibió vestuario exterior de faena y de paseo. El
primero era tipo mono y el segundo consistía en un chaquetón y
pantalones en tonos que iban del gris verdoso al azul marino,
junto con botas de pescador y boina oscura. No se utilizaron
insignias, ni galones que identificaran los grados de cada uno,
aunque llegó a esbozarse un proyecto. A los comandantes de los
bous se les asignó la categoría de tenientes de navío, aunque el
resto de la nomenclatura jerárquica se tomó de la existente en la
Marina civil.
La
mayoría del personal del Voluntariado del Mar provenía de las
localidades costeras vascas, más de la mitad eran vizcainos (57
%), destacando el elevado número de bermeotarras (más del 11 %
del total); algo más de la cuarta parte eran guipuzcoanos (28
%) y muy pocos los alaveses y navarros (cerca del 1 % entre ambos);
el resto (14 %) eran nacidos fuera de Euskal Herria, en su mayoría
en Galicia (11 %), y también en Cantabria, Andalucía, Castilla,
Aragón, Asturias, Madrid y Cataluña. Por lo que se refiere a su
militancia política, el 57 % pertenecía a Solidaridad de Trabajadores
Vascos o al Partido Nacionalista Vasco, el 19 % era de la UGT
o del Partido Socialista y porcentajes menores estaban afiliados
a la CNT (5 %), Acción Nacionalista Vasca (4 %), Izquierda Republicana
(2 %), Partido Comunista (2 %) y diversos sindicatos profesionales
(1 %). Finalmente un 10 % no estaba afiliado o se desconocía su
afiliación.
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